Malas noticias. Qué feas palabras. Ya os habréis dado cuenta que mi vida es como una atracción de feria. Un día estoy arriba y al otro tumbada. También que tumbada es cuando mejor me inspiro y es que claro, el dolor hizo al poeta.
Es increíble como una mala noticia puede cambiarlo todo en menos de un segundo, más rápido que una sonrisa. Viene a toda hostia y te jode lentamente.
Con el paso del tiempo aprendí que lo bueno no dura para siempre, pero claro, lo malo tampoco. Que la vida como fácil viene, fácil se va y que a la muerte le tengo un miedo que echa para atrás.
He aprendido a enamorarme, a dejar que alguien me mime como yo no lo hago, pero no todo es tan bonito. De pronto, ves que ya lo más importante para ti dejas de ser tú y que aquella persona que apenas conocias ha comenzado a ser tu todo. Y no hay nada más doloroso que... Ese todo, tu todo, lo esté pasando mal. No poder hacer nada porque no eres médica, esperar y esperar en una sala de urgencias mientras que otras personas hacen su trabajo lo mejor que pueden. Y ahí estas tú, como una auténtica idiota, esperando a que sea la vida la que llegue antes que la muerte. Sentada en una silla de plástico viendo como pasa todo, o quizás nada.
Odio esa sensación. No debería vivirlo nadie, pero desgraciadamente tiene que ser así.
ResponderEliminarHay que ser fuertes.
Un beso!